lunes, 15 de octubre de 2012
Re: Re: Desvelado
viernes, 12 de octubre de 2012
Rodilla
La miré mientras me dejaba llevar. De perfil y apoyada contra el fondo de la caseta daba más pena todavía. Tenía esa cara que pone cuando deja de prestar atención a todo lo que la rodea. Hermosa. El reloj de la entrada a las dársenas marcaba y cuarto, había tiempo de sobra. Me di la vuelta y bajé. Me paré frente al puesto, tosí y le pedí un sándwich de atún. Me dijo que no le quedaban. De jamón, pero tampoco. Al final acabé comprando uno vegetal. Sí, Hugo, no pongas esa cara: ¡Yo con un sándwich de césped!
Le pagué con un billete de cinco. Le faltaban cinco céntimos para darme el cambio. Le dije que no se preocupara, que ya volvería a por ellos. Me respondió que lo veía difícil porque ese era su último día trabajando allí. Entonces le hice ver que cinco céntimos era una suma importante, que no podía quedarme sin ellos y que esperaría a que alguien fuera a comprar. Por supuesto, acabé perdiendo el autobús.
¿Por qué te ríes, Lu?"
"Cuando le preguntamos a mamá el otro día confesó que tenía monedas de sobra."
lunes, 7 de mayo de 2012
De alegrías y derroches
martes, 17 de abril de 2012
Puedes pintarme lo que quieras
domingo, 8 de abril de 2012
Go on
miércoles, 4 de abril de 2012
La polla de agua es un ave zancuda
miércoles, 21 de marzo de 2012
Esta primavera
viernes, 16 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
128√e980
-¿Que por qué era gracioso? Porque yo iba a ser inmensamente feliz y él iba a ser dolorosamente feliz.
-Sigo sin entenderlo.
-Tesoro, ¿todavía no te has dado cuenta? Yo era feliz por él pero, ¿por quién era feliz él?
Trois Dlaton
viernes, 3 de febrero de 2012
A las 6
martes, 17 de enero de 2012
Esas galletas que no acepté
lunes, 16 de enero de 2012
Pavos reales y gatos
"Desde luego puede que se trate de un simple rumor, cuentos de viejas. Lo cierto es que nadie volvió nunca a saber nada de aquellos dos muchachos. Pero puede ser simplemente porque ellos lo decidieran así. El morbo que da pensar que se suicidaran es suficiente como para acallar el hecho de que nadie en el pueblo viera los cuerpos. En teoría, sólo el médico, L, tuvo ocasión de hacerlo y su testimonio no existe. Que en la actualidad anda, y eso sí es totalmente cierto, un poco mal de la cabeza no es ningún secreto. A sus casi sesenta y pico años pasa los días encerrado en casa, dedicándose a la jardinería y al cultivo de hortalizas, y si por casualidad alguien se atreve a preguntarle sobre el tema simplemente sonríe y no responde. Si insistes, nada. Algunos achacan esta mudez selectiva a un inmenso y profundo sentimiento de culpa. Diríase que su cerebro se desconecta ante la mínima mención de los jóvenes R.M. y J.C. Y digo jóvenes, pero tenían (¿tienen? No sé si a alguien molestará este uso del pasado) sólo dos años menos que yo. Ese año J cumplía los 18 a primeros de agosto. Pero aunque hayan pasado ya década y lustro desde entonces en la memoria de todos permanecerán por siempre como un par de chiquillos.
Tristemente, las familias de ninguno de los dos nada quieren saber ya del tema. L.M. se fugó con su amante poco antes de que todo terminara y ni siquiera sus antaño mejores amigas saben dónde para ahora. B se marchó a la capital a estudiar en la universidad y para cuando empecé a interesarme por la historia también se había evaporado. S.M., por desgracia, murió dos años después de los hechos, después de toda una vida trabajando en la mina. En V los menos chismosos dicen que la Muerte se lo llevó con tanto adelanto debido a una neumoconiosis complicada y (por) el sufrimiento que le causaba la desaparición de R; los más atrevidos no descartan que la larga mano de los C. tuviera algo que ver.
En cuanto a éstos, que continúan viviendo en V, niegan en rotundo el haber tenido siquiera un hijo. La historia, la forma de ser, la mentalidad anclada en el pasado del clan C. les llevó a repudiar por completo a su único vástago tras lo sucedido aquel verano. Sólo N mencionó alguna vez a J, diciendo de él que estaba segura se encontraba en la Gloria, aunque nunca quiso aclarar si lo decía de forma figurada o literal. Como alguna gente en V (¿demasiada endogamia quizá?), N nunca estuvo muy en sus cabales, y poca cosa con sentido se pudo obtener de ella antes de que nos dejara.
En cuanto al resto de personajes en esta historia, su final no es menos confuso: C sólo estaba en V por motivos de trabajo y tan pronto como los acabó se marchó de nuevo a París; M terminó renegando por siempre de R y T acabó muerto."
Trois Dalton
martes, 10 de enero de 2012
Sargazos
Raro. Eso define todo. Todo lo que no tiene explicación, todo a lo que no se le quiere dar una. Extraño, complicado, “tú no lo entenderías”. Néctar que de tan dulce no prueban ni los dioses. Sinfonía exquisita. Bruma densa por la que no conviene navegar.
Y sientes. Tentación. Curiosidad. Cariño. Intento de. Comprensión.
Y recibes. Dudas. Pullas. Cariño. Intento de. Comprensión.
Y piensas. ¿No será todo humo esa niebla? Barroco innecesario. Volutas cinceladas en cartón. Sin piedra. Melaza amarga. Notas que aun ¡sí! chirrían y son música. Que de mayestático no os queda ni el plural.
Y te alejas. De “de dentro hacia afuera”. De edades y rangos. De futuros que no te cuentan. Donde no cuentas. De quimeras capturadas si se aprieta un programa y no un botón. De roces y peleas.
Y buscas. Libros que estrellar. Agua limpia para la lengua. Para las encías, dientes, paladar. Garganta. Oído y ojos. Nuevas músicas. Nuevas musas. Sirenas que no canten, ¡griten! con voz de guardacostas.
Y te dejan. ¡No! Vuelve. ¿Intento de? ¡Ja! Incomprensión.
Y lo logras.
Y sientes. Alivio. Y piensas. Por fin. Y te alejas.
Y empiezas. Sonrisa a cuestas. Lección aprendida.
¿Por qué escribes ahora? Porque extrañas la cama. Porque ¡te! quiero.
Y ese “te” es nadie y son todos.
sábado, 7 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
Dicotómico
Y luego está el resto.
"-No le dije "te quiero" porque no le conocía.
-Y ahora, ¿se lo dirías?"
