Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos y tal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos y tal. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de octubre de 2012

Re: Re: Desvelado


“-Pero, ¿por qué deja alguien de querer a otro alguien?

-Querido, nuestras personalidades eran muy diferentes. Yo lo quería todo ya. Él necesitaba tiempo y espacio. Incluso cuando me di cuenta de ello me costó cambiarlo. Creo que de haber vivido los dos en la misma ciudad hubiera sido una preciosa relación de "ni contigo ni sin ti".

-¿Qué fue lo que más daño le hizo a vuestra relación?

-Todo el dolor que le causamos yo y los que vinieron antes de mí, toda su desconfianza y falta de autoestima… Mi puta bocaza. Sin embargo, y estoy segura de ello, nadie le ha tocado ni le tocará como le tocaba yo. Es muy hermoso; eso es algo que si no sabe debería empezar a aceptar. 

-Como tú deberías hacer también.”
Trois Dalton

Qué bonito sería empezar con una dicotomía. Probemos. Existen dos tipos de personas en el mundo, las que saben lo que quieren y las que no. Yo… bueno, yo me balanceo entre los dos grupos. Así que me parece que dicotomía poca.

No voy a mentir, esta entrada va dedicada a la persona que ha llenado mis pensamientos durante… ¿casi cuatro meses? Dos fueron jodidamente maravillosos y los otros dos han resultado ser un auténtico infierno. ¿Por qué? Sinceramente, no lo sé. Vaya, tengo un par de ideas, pero, sinceramente, no creo que sean motivo suficiente. Al menos para mí. Claro que cada persona es un mundo. En el caso que nos ocupa, dos mundos demasiado cuarteados como para poder formar algo estable. Qué feo eso de asumir que dos personas que encajan tan bien fallan en el mismo punto. 

Un servidor se considera lo suficientemente extraño como para resultar difícil así de primeras. Un problema esencial entre nosotros, me parece a mí, es la falta de una amistad previa, de un mínimo de conocimiento sobre la otra persona.  Sin embargo lo intentamos. ¡Oh, ya lo creo que lo intentamos! ¿Rollo? Nah, no creo que fuésemos sólo eso. Quién sabe lo que signifiqué (y lo que significo) yo para él. Bueno, ese es un tema del que no puedo hablar mucho. Falta de datos.

Dios sabe el entusiasmo que le puse. Dios sabe el miedo que tenía a que todo acabara como ha terminado. Desde luego, parte de la culpa es mía pero, como suele suceder en estos casos, la otra persona no puede rechazar la suya y tirártela a la cara como si nada. Reconozco mi egoísmo en el pasado, mi cáscara de protección, de “no quiero pillarme demasiado”, lo que me llevó por error a que renunciara a todo a la mínima ocasión. Reconozco el daño que eso hace, el miedo a que te lo vuelvan a hacer. Si me conociera.

Ains, el egocentrismo del ser humano. Qué oportunos Are y yo el otro día: Como yo te amo nadie te amará. ¿Por qué no puedo evitar pensar que encajamos demasiado bien? Aprender. Siempre lo he dicho: necesito a alguien de quien pueda aprender algo. En su caso, aprendí a querer de una forma que desconocía. Dice que “fue bonito”. Para mí fue un poco más que eso, la verdad.  

¿Os cuento la verdad? ¿Os cuento por qué tanta insistencia? Sencillamente, lo que no quiero es que acabe con un mal recuerdo. No quiero que acabe, en general, pero puestos a asumir la situación prefiero que se quede con el Juanfra que iba a pasar la tarde a su piso y acabó durmiendo con él hasta las dos del mediodía. El que se quedo embobado mirándolo después de su primera (¿o fue segunda?) vez juntos preguntándose qué demonios tenía ese chico. Ese es el Juanfra de verdad, creo yo, el que fantasea con fugas a Nueva Zelanda. El de diario, una mordaza para no ir vomitando arcoíris. Ahora temo que lo haya olvidado. No tengo miedo a que conozca a otro alguien, tengo miedo a que no recuerde quién fui yo.

Por eso digo que nos faltaba la base de amistad. Le faltaba saber cómo soy yo en realidad, al igual que a mí  me falta conocerle a él. Quién sabe si le he idealizado demasiado. Me pasa a veces. La verdad, su actitud este último mes me ha decepcionado un poco. Quiero decir, igual que Noelia tenía razón sobre lo de no presionar me da a mí que Mariana también. ¿Por qué esta actitud de prepotencia? ¿Por qué me acusa de falta de empatía cuando él no es que dé muchas muestras de tenerla? ¿Por qué cuando le dije de vernos y  me propuso que antes mejor  volver a hablar no dijo que no estaba preparado? Sí, recuerdo lo de “hasta que sepa que no sientes nada por mí…” Ains, entonces creo que no nos volveremos a ver. Sé que no quiere volver conmigo, pero sería capaz de soportar verlo con otros con tal de estar ahí para él. Me considero un buen amigo, aunque sé que de esos por fortuna a él no le faltan.

¿Qué ha sido lo que nos ha hecho llegar a esta situación? Sin paños calientes, digo yo que su autoestima, mi impulsividad, sus experiencias pasadas, mi propio comportamiento… La forma de ser de los dos en general fue lo que lo estropeó todo. Yo demasiado frenético y él, creo, frágil. O temeroso. A mí pueden herirme que puedo curarme si entiendo el porqué de la herida, pero no todo el mundo es igual. Si no la no-dicotomía del principio no tendría sentido. Tampoco supe ofrecerle todo lo que necesita, aunque eso ya lo sabía. Todo desencadenado por el hecho de estudiar fuera. Es curioso, porque a la otra única persona por la que he sentido algo parecido la conocí precisamente por estudiar aquí.

Hay una frase que me han repetido mucho desde que lo dejamos “no pienses más en él, te mereces a alguien mejor”. Digo yo que sus amigos le dirían lo mismo a él. Ahora, ¿es verdad? Bueno, las pruebas dicen que él me importa a mí, actualmente, bastante más de lo que yo le importo a él. O eso me parece.  ¿Significa eso que ambos nos merezcamos “algo mejor”? Ey, que hasta yo a veces me equivoco y puede que no seamos tan “el uno para el otro” como pienso.  

Supongo que cuando ciertas personas (cuatro nombres se me vienen ahora a la cabeza) lean esto querrán hablar conmigo. ¿Qué más queréis que os diga? This is all. Hay gente a la que le cuesta olvidar. A mí me cuesta horrores.  Pero como le dije a Marta y a mi Mujer a principios de septiembre, no haría nada de esto sino creyera que mereciera la pena. ¿Qué me estoy arrastrando? Sí, tal vez. Pero hay gente con una cáscara muy dura de autoconvencimiento. Gente que se cierra en sus ideas y a la que sólo se llega por machaconería. Y a mí a machacón no me gana nadie. 

Ante todo, no quiero que esto se interprete como otra “falta de espacio por mi parte”. Podría enviarle todo esto al mail y no lo hago. Simplemente es una… ¿declaración de pensamientos? No niego que me gustaría que lo leyera. Quizá se replantee cosas, deje de dar otras por sentado y, Dios lo quiera, me explique qué pasa por su cabeza, como antes hacía. Quizá ya no soy digno de ese honor. ¿Por qué no quiere ser mi amigo? ¿Por mí o por él? De delirios vive el hombre. Además, digo yo que si nada cambia algún día dejaré de pensar en él.

En fin… Si pudiera, todo esto sustituiría a ese último mensaje.

“Claro como el agua. No es que no sepa dar un margen de tiempo. Es que no quiero perder a una persona como tú. ¿Ya lo he hecho por ser tan impulsivo, tan pesado? Pues me jodo, ¿no?
Siempre te recordaré con cariño.
Capítulo cerrado, eso es lo que quieres. Pero no podrás evitar que me preocupe por la persona a la que más he querido en mi puta vida sin tener ni jodida idea de porqué. Puedo asegurarte que nunca me había sentido así por nadie. Dos meses y te quiero hasta morir. Pero no encajamos. No soy lo que buscas. Tristemente, eso pasa mucho. 
Por favor, sé feliz. Por favor, no dejes que te vuelva a molestar.”

viernes, 12 de octubre de 2012

Rodilla

"Entonces yo salí del metro y empecé a subir esa pequeña cuesta. Fue cuando la vi por primera vez. ¿Recordáis esa máquina expendedora que hay entre las escaleras mecánicas? ¿La que vende galletas Oreo? Antes había un puesto de sándwiches donde ella trabajaba a media jornada. Parecía aburrida y triste. Como para no estarlo. ¿Quién se iba a parar a comprar? Los que subían tenían restaurantes mejores en la estación y los que bajaban venían de allí.

La miré mientras me dejaba llevar. De perfil y apoyada contra el fondo de la caseta daba más pena todavía. Tenía esa cara que pone cuando deja de prestar atención a todo lo que la rodea. Hermosa. El reloj de la entrada a las dársenas marcaba y cuarto, había tiempo de sobra. Me di la vuelta y bajé. Me paré frente al puesto, tosí y le pedí un sándwich de atún. Me dijo que no le quedaban. De jamón, pero tampoco. Al final acabé comprando uno vegetal. Sí, Hugo, no pongas esa cara: ¡Yo con un sándwich de césped!


Le pagué con un billete de cinco. Le faltaban cinco céntimos para darme el cambio. Le dije que no se preocupara, que ya volvería a por ellos. Me respondió que lo veía difícil porque ese era su último día trabajando allí. Entonces le hice ver que cinco céntimos era una suma importante, que no podía quedarme sin ellos y que esperaría a que alguien fuera a comprar. Por supuesto, acabé perdiendo el autobús.


¿Por qué te ríes, Lu?"


"Cuando le preguntamos a mamá el otro día confesó que tenía monedas de sobra."

lunes, 7 de mayo de 2012

De alegrías y derroches

O de cómo fingir un orgasmo a dúo sin planificarlo. Nos quedó bien, ¿eh? Si en dos días nos zunchan alegremente en Hiperestastistis podremos dedicarnos al doblaje de películas para adultos. Como aquella que le narré a la Chiquitina. Bueno, como esa no. Aunque la culpa es de los ciclos de testosterona, no mía.  Cuatro veces a la hora, queridos. Dios nos hizo así. Y si nos volvemos gilipollas: put the blame on our namby-pamby actitude. Put the blame on Mame.

Me fascina la idea de que un beso prenda fuego una ciudad. O de que un polvo provoque un terremoto (porque, no nos engañemos, Mame no estaba “shakeando” sola). Besos y sexo. Eso es lo único que demuestra que he crecido. De no ser por ellos, yo diría que voy hacia atrás. Cada día más inmaduro, más infantil. ¿Más feliz? Bueno, a veces.  

Lo soy si me llama mi mujer para decirme que ha dormido en el coche con La Princesa porque la tienda se había empapado o si mi hermana me cuenta sus chanchullos para repartir pulseras. Lo soy si hablo con él de puentes, del sentido de la vida y de cómo vamos a cambiar el mundo (porque seguro que lo hacemos). Sonrío cuando se acuerdan de mí en una fiesta o un día cualquiera por una canción versionada o una letra en la pared. Me hace gracia pensar que aquella con quien me abro más a veces parezca no conocerme y que todavía la pueda sorprender. Lo soy cuando no me cuentan nada.

Es la gente que me rodea la que me hace sentir bien. A veces busco eso que llaman “paz interior” pero me asusta buscar ahí dentro. Algún día, quizás en verano. Cuando me tumbe en mi hamaca a escribir pensando en… en lo que tenga que pensar. Fin de curso, por ejemplo.

martes, 17 de abril de 2012

Puedes pintarme lo que quieras

Si dijera que te echo de menos no mentiría. Tampoco lo haría si dijera que no duraríamos demasiado. He evitado hablar de ti. No por falta de cariño, sino porque quiero guardarme dentro lo que pienso, bonito y reluciente, protegido de la realidad.

Quizá la cagué un poco al reducirlo todo a esa frase. Mordías, y eso estaba bien. Te reías, me mirabas. Quisiera poder abrir la boca y decirte algo. Algo bonito, no haría falta que fuese importante.

Y, sin embargo, objetivamente, nada del otro mundo. Estaba a gusto y ya. Dudé. Forma parte de mí el jugar al tira y afloja. Pero en el fondo soy muy fácil de convencer, todo el mundo lo sabe.

Aunque al cabo del tiempo me equilibro y cedo, me gusta balancearme a un lado y a otro. Toca sonreír tontamente cuando nadie mira.

domingo, 8 de abril de 2012

Go on

Quizá seas mi última. Quizá me quedé seco ya.
O simplemente es porque fuiste la primera, y por tanto siempre estarás ahí: en mi cabeza y en mi corazón.
Afilemos la pluma, como todos los años.

miércoles, 4 de abril de 2012

La polla de agua es un ave zancuda

Chile amashito. Picante. Te abrasa la boca, y esos calores que suben hasta las orejas. Sudas. Bésame con los labios untados de capsaicina. Bésame con algo que no sepa pronunciar.

Besos de 45000 Scoville, agrietados. Y si me intoxico, que me encuentren azul. No pares y deja que el Sol aparezca.

Sólo te pido, aparta ese reloj de mi oreja, que me angustia oírlo avanzar.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Esta primavera

Primer día de primavera y vuelve el frío, olé sus huevos. Bueno, la cuestión es quejarse. Quejarse de vicio, que diría alguno.

Estoy pasando una mala racha, creo. La arrastro desde los finales. Y mi problema es la falta de preocupaciones, la ausencia de temas intrascendentes de ser humano normal y corriente. Siempre lo he dicho: me reduzco a lo básico, a lo elemental. Sencillo. Me asusta.

Pero bueno, no hay nada que hacer. Es lo que nos ha tocado a todos. Aunque de pedir, no pediría demasiado. Yo lo que quiero es coger un avión -de esos que estudio y no entiendo, de esos que asustan porque vuelan alto- e irme lejos, sólo o contigo o vosotros, sin planes ni prisas. Un poco de dinero en el bolsillo; cada noche alguien nuevo en el colchón.

Yo lo que quiero es que la vida me llene hasta reventar de emoción. Quiero que me embote el azahar de los naranjos y Sol que me queme la piel. Quiero el rumor de las olas, su fuerza al romper, su sal en la boca. Quiero la forma de otro cuerpo en mis manos, y las suyas.

Romántico... y una mierda.

"Les amours qui durent
font des amants exsangues,
et leurs baisers trop mûrs
nous pourrissent la langue.

Les amours qui durent
font les amants moins beaux.
Leurs caressses, à l'usure,
ont raison de nos peaux."

As-tu déjà aimé?
Les Chansons d'Amour

miércoles, 14 de marzo de 2012

Dromos

Avecesmicorazonhacecosasraras,comonodejardelatirporti.

sábado, 3 de marzo de 2012

128√e980

-¿Que por qué era gracioso? Porque yo iba a ser inmensamente feliz y él iba a ser dolorosamente feliz.

-Sigo sin entenderlo.

-Tesoro, ¿todavía no te has dado cuenta? Yo era feliz por él pero, ¿por quién era feliz él?

Trois Dlaton

viernes, 3 de febrero de 2012

A las 6

Hoy me he levantado a las cuatro y media de la tarde. He comido, descansado, paseado por la playa y cenado. Me he tirado hasta las tres de la madrugada jugando a la Wii. Llevo tres horas poniéndome al día de lo que pasa por ahí.

Ahora mismo me pesan un poco los párpados. No es sueño, qué va. Es pereza, cansancio. Ganas de no hacer nada en concreto, pero tampoco de dormir. Pero soy invitado en casa ajena y debo comportarme. De estar en la mía, no me importaría quedarme hasta tarde haciendo lo que se me viniera en gana.

Así que creo que cerraré esto, apagaré la luz y me aguantaré. Seguramente piense en cien mil cosas que al final quedarán reducidas a una. La de siempre (justo ahora suena el despertador de la señora de la casa, así que me daré prisa). La que sólo yo conozco. Pero es tarde, y no quiero aburriros con historias de viejas glorias.

Un beso y descansad.

Ah, por cierto. Hoy vi a Jorge. Y él me vio a mí.

martes, 17 de enero de 2012

Esas galletas que no acepté

Cuando estuve en tu cuarto por tu cumpleaños vi las estrellas que te hice. ¿Cuántas fueron? ¿Ciento veinte? No me pidas que te haga más porque no recuerdo los pasos. Aunque por ti volvería a aprenderlos. No me falles nunca, ¿vale?
Y sobre todo, sé valiente.
Tu carta está en proceso.

lunes, 16 de enero de 2012

Pavos reales y gatos

Llueve. Me gusta cuando llueve. Y más desde que tengo este cuarto con tragaluz, porque puedo darme la vuelta y domir mirando al cielo. Al menos hasta que me quito las gafas.

A veces pienso que me gustaría no depender de ellas. Otras creo que me gusta más mi vida así, pegándome algún que otro mamporro si no me ando con cuidado.

Muchos de los golpes me han hecho feliz y la mayoría me han llevado hasta donde estoy ahora.

Sea como fuere, dentro de poco acabo los exámenes y ya tengo mis planes de siempre: leer, escribir, viajar y estar con ( ).

Respecto a lo segundo, aquí os dejo un trocito de algo conseguí este verano. Quien lo escribió acabó renegando de su obra, pero yo le tengo un cariño especial a estas líneas.

Creo que porque las leí por primera vez en un castillo que miraba al mar.

"Desde luego puede que se trate de un simple rumor, cuentos de viejas. Lo cierto es que nadie volvió nunca a saber nada de aquellos dos muchachos. Pero puede ser simplemente porque ellos lo decidieran así. El morbo que da pensar que se suicidaran es suficiente como para acallar el hecho de que nadie en el pueblo viera los cuerpos. En teoría, sólo el médico, L, tuvo ocasión de hacerlo y su testimonio no existe. Que en la actualidad anda, y eso sí es totalmente cierto, un poco mal de la cabeza no es ningún secreto. A sus casi sesenta y pico años pasa los días encerrado en casa, dedicándose a la jardinería y al cultivo de hortalizas, y si por casualidad alguien se atreve a preguntarle sobre el tema simplemente sonríe y no responde. Si insistes, nada. Algunos achacan esta mudez selectiva a un inmenso y profundo sentimiento de culpa. Diríase que su cerebro se desconecta ante la mínima mención de los jóvenes R.M. y J.C. Y digo jóvenes, pero tenían (¿tienen? No sé si a alguien molestará este uso del pasado) sólo dos años menos que yo. Ese año J cumplía los 18 a primeros de agosto. Pero aunque hayan pasado ya década y lustro desde entonces en la memoria de todos permanecerán por siempre como un par de chiquillos.

Tristemente, las familias de ninguno de los dos nada quieren saber ya del tema. L.M. se fugó con su amante poco antes de que todo terminara y ni siquiera sus antaño mejores amigas saben dónde para ahora. B se marchó a la capital a estudiar en la universidad y para cuando empecé a interesarme por la historia también se había evaporado. S.M., por desgracia, murió dos años después de los hechos, después de toda una vida trabajando en la mina. En V los menos chismosos dicen que la Muerte se lo llevó con tanto adelanto debido a una neumoconiosis complicada y (por) el sufrimiento que le causaba la desaparición de R; los más atrevidos no descartan que la larga mano de los C. tuviera algo que ver.

En cuanto a éstos, que continúan viviendo en V, niegan en rotundo el haber tenido siquiera un hijo. La historia, la forma de ser, la mentalidad anclada en el pasado del clan C. les llevó a repudiar por completo a su único vástago tras lo sucedido aquel verano. Sólo N mencionó alguna vez a J, diciendo de él que estaba segura se encontraba en la Gloria, aunque nunca quiso aclarar si lo decía de forma figurada o literal. Como alguna gente en V (¿demasiada endogamia quizá?), N nunca estuvo muy en sus cabales, y poca cosa con sentido se pudo obtener de ella antes de que nos dejara.

En cuanto al resto de personajes en esta historia, su final no es menos confuso: C sólo estaba en V por motivos de trabajo y tan pronto como los acabó se marchó de nuevo a París; M terminó renegando por siempre de R y T acabó muerto."

Trois Dalton

martes, 10 de enero de 2012

Sargazos

Raro. Eso define todo. Todo lo que no tiene explicación, todo a lo que no se le quiere dar una. Extraño, complicado, “tú no lo entenderías”. Néctar que de tan dulce no prueban ni los dioses. Sinfonía exquisita. Bruma densa por la que no conviene navegar.

Y sientes. Tentación. Curiosidad. Cariño. Intento de. Comprensión.

Y recibes. Dudas. Pullas. Cariño. Intento de. Comprensión.

Y piensas. ¿No será todo humo esa niebla? Barroco innecesario. Volutas cinceladas en cartón. Sin piedra. Melaza amarga. Notas que aun ¡sí! chirrían y son música. Que de mayestático no os queda ni el plural.

Y te alejas. De “de dentro hacia afuera”. De edades y rangos. De futuros que no te cuentan. Donde no cuentas. De quimeras capturadas si se aprieta un programa y no un botón. De roces y peleas.

Y buscas. Libros que estrellar. Agua limpia para la lengua. Para las encías, dientes, paladar. Garganta. Oído y ojos. Nuevas músicas. Nuevas musas. Sirenas que no canten, ¡griten! con voz de guardacostas.

Y te dejan. ¡No! Vuelve. ¿Intento de? ¡Ja! Incomprensión.

Y lo logras.

Y sientes. Alivio. Y piensas. Por fin. Y te alejas.

Y empiezas. Sonrisa a cuestas. Lección aprendida.

¿Por qué escribes ahora? Porque extrañas la cama. Porque ¡te! quiero.

Y ese “te” es nadie y son todos.

sábado, 7 de enero de 2012

Polvos y energía

Porque si vinieras a verme este nueve de enero,
¿me darías ese beso?

martes, 27 de diciembre de 2011

Dicotómico

Está la gente a la que quieres.

Y luego está el resto.

"-No le dije "te quiero" porque no le conocía.
-Y ahora, ¿se lo dirías?"


Trois Dalton

sábado, 24 de diciembre de 2011

Vuelvo a verte

y me sabe a poco.

Ya te echo de menos.

Do we find love in a hopeless place?

martes, 20 de diciembre de 2011

Deseos de cosas imposibles

¿Y si vinieras mañana a verme? ¿Cambiaría algo?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cajas y cestos

No puedo sacarte de mi cabeza, Nico. A ti, a quien dediqué mi primer poema.

Y ayer, después de tanto tiempo, volviste a mí. Fue curioso, ¿casualidad? Ya no creo en ella. Me paré y nos sentamos. Hablamos. Y luego me marché, llevándome conmigo una pelota.

No nos volveremos a ver, pero tú te has quedado mi voz.

El corazón lo guardo a buen recaudo.

martes, 13 de diciembre de 2011

Tequila y Karaoke

Dividido, roto pero ilusionado. ¿Habéis sentido alguna vez que el corazón se os parte en dos? ¿Y en tres o cuatro?
No quiero hacerla sufrir, pero tampoco quiero dejarla pasar... Estoy ilusionado de nuevo. Quiero que llegue la Navidad y volver. Quiero que me cante otra vez mi canción.
Mi chica en su nube.

Y creo que lo entenderá.
Espero.

y te quiero.

"-Quise demasiado y a demasiada gente. Entendí lo que él me intentó explicar.
-Un poco tarde, ¿no?
-En absoluto. Así supe cómo quererla bien.
Solté un bufido.
-No me gusta la gente que habla del amor como algo absoluto. Siempre he creído que los que dicen saber querer no lo hacen en absoluto.
Su risa llenó el pequeño café.
-Coincido."
Trois Dalton