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domingo, 8 de abril de 2012

Go on

Quizá seas mi última. Quizá me quedé seco ya.
O simplemente es porque fuiste la primera, y por tanto siempre estarás ahí: en mi cabeza y en mi corazón.
Afilemos la pluma, como todos los años.

martes, 17 de enero de 2012

Esas galletas que no acepté

Cuando estuve en tu cuarto por tu cumpleaños vi las estrellas que te hice. ¿Cuántas fueron? ¿Ciento veinte? No me pidas que te haga más porque no recuerdo los pasos. Aunque por ti volvería a aprenderlos. No me falles nunca, ¿vale?
Y sobre todo, sé valiente.
Tu carta está en proceso.

lunes, 16 de enero de 2012

Pavos reales y gatos

Llueve. Me gusta cuando llueve. Y más desde que tengo este cuarto con tragaluz, porque puedo darme la vuelta y domir mirando al cielo. Al menos hasta que me quito las gafas.

A veces pienso que me gustaría no depender de ellas. Otras creo que me gusta más mi vida así, pegándome algún que otro mamporro si no me ando con cuidado.

Muchos de los golpes me han hecho feliz y la mayoría me han llevado hasta donde estoy ahora.

Sea como fuere, dentro de poco acabo los exámenes y ya tengo mis planes de siempre: leer, escribir, viajar y estar con ( ).

Respecto a lo segundo, aquí os dejo un trocito de algo conseguí este verano. Quien lo escribió acabó renegando de su obra, pero yo le tengo un cariño especial a estas líneas.

Creo que porque las leí por primera vez en un castillo que miraba al mar.

"Desde luego puede que se trate de un simple rumor, cuentos de viejas. Lo cierto es que nadie volvió nunca a saber nada de aquellos dos muchachos. Pero puede ser simplemente porque ellos lo decidieran así. El morbo que da pensar que se suicidaran es suficiente como para acallar el hecho de que nadie en el pueblo viera los cuerpos. En teoría, sólo el médico, L, tuvo ocasión de hacerlo y su testimonio no existe. Que en la actualidad anda, y eso sí es totalmente cierto, un poco mal de la cabeza no es ningún secreto. A sus casi sesenta y pico años pasa los días encerrado en casa, dedicándose a la jardinería y al cultivo de hortalizas, y si por casualidad alguien se atreve a preguntarle sobre el tema simplemente sonríe y no responde. Si insistes, nada. Algunos achacan esta mudez selectiva a un inmenso y profundo sentimiento de culpa. Diríase que su cerebro se desconecta ante la mínima mención de los jóvenes R.M. y J.C. Y digo jóvenes, pero tenían (¿tienen? No sé si a alguien molestará este uso del pasado) sólo dos años menos que yo. Ese año J cumplía los 18 a primeros de agosto. Pero aunque hayan pasado ya década y lustro desde entonces en la memoria de todos permanecerán por siempre como un par de chiquillos.

Tristemente, las familias de ninguno de los dos nada quieren saber ya del tema. L.M. se fugó con su amante poco antes de que todo terminara y ni siquiera sus antaño mejores amigas saben dónde para ahora. B se marchó a la capital a estudiar en la universidad y para cuando empecé a interesarme por la historia también se había evaporado. S.M., por desgracia, murió dos años después de los hechos, después de toda una vida trabajando en la mina. En V los menos chismosos dicen que la Muerte se lo llevó con tanto adelanto debido a una neumoconiosis complicada y (por) el sufrimiento que le causaba la desaparición de R; los más atrevidos no descartan que la larga mano de los C. tuviera algo que ver.

En cuanto a éstos, que continúan viviendo en V, niegan en rotundo el haber tenido siquiera un hijo. La historia, la forma de ser, la mentalidad anclada en el pasado del clan C. les llevó a repudiar por completo a su único vástago tras lo sucedido aquel verano. Sólo N mencionó alguna vez a J, diciendo de él que estaba segura se encontraba en la Gloria, aunque nunca quiso aclarar si lo decía de forma figurada o literal. Como alguna gente en V (¿demasiada endogamia quizá?), N nunca estuvo muy en sus cabales, y poca cosa con sentido se pudo obtener de ella antes de que nos dejara.

En cuanto al resto de personajes en esta historia, su final no es menos confuso: C sólo estaba en V por motivos de trabajo y tan pronto como los acabó se marchó de nuevo a París; M terminó renegando por siempre de R y T acabó muerto."

Trois Dalton

martes, 13 de diciembre de 2011

Tequila y Karaoke

Dividido, roto pero ilusionado. ¿Habéis sentido alguna vez que el corazón se os parte en dos? ¿Y en tres o cuatro?
No quiero hacerla sufrir, pero tampoco quiero dejarla pasar... Estoy ilusionado de nuevo. Quiero que llegue la Navidad y volver. Quiero que me cante otra vez mi canción.
Mi chica en su nube.

Y creo que lo entenderá.
Espero.

y te quiero.

"-Quise demasiado y a demasiada gente. Entendí lo que él me intentó explicar.
-Un poco tarde, ¿no?
-En absoluto. Así supe cómo quererla bien.
Solté un bufido.
-No me gusta la gente que habla del amor como algo absoluto. Siempre he creído que los que dicen saber querer no lo hacen en absoluto.
Su risa llenó el pequeño café.
-Coincido."
Trois Dalton

miércoles, 16 de noviembre de 2011

16

¿Recuerdas cuando el día que conmemorábamos era éste?

lunes, 14 de noviembre de 2011

L

Sé que es una tontería porque al fin y al cabo es una fecha que he elegido yo. Pero el día de hoy, éste en particular, es un día que guardo con gran cariño y respeto. Esta noche significa para mí más que ninguna otra del año. Esta noche simboliza todo lo que yo soy.

Por eso hoy quiero dormir y soñar. Pero también quiero velar por ella. Esta noche es suya y sólo suya. Escribiré, supongo. Con todo el royo de la universidad hace tiempo que no lo hago. Quiero dedicarle algo. Quiero que sepa que sigo ahí, por mucho que me meta con su historia.

Hoy en la cama compartiremos el cielo por primera vez mi vida.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Agosto de calor, septiembre de tormenta

Ya duele menos. Un poco menos. La tentación de coger el teléfono y enviarte un mensaje se mantiene. De darte un toque por error. De ir a la universidad dos horas antes para que la casualidad nos cruce. Porque si estoy despierto soy fuerte.

Hoy, por primera vez en mi vida, soñé contigo. Un paseo por una ópera sospechosamente parecida al Castel Sant'Angelo. Una visita a tu casa y un abrazo. Si cuando estoy contigo no puedo dormir, esta noche no quería despertar. Pero tuve que hacerlo. Tengo que hacerlo.

"-¿Te marchaste así? ¿Un beso y nada más?
-No, por supuesto que no-su mirada se perdió unos instantes a través del ventanal-. Antes de irme le pedí un último favor. Le dije: "Mañana empieza octubre. En octubre, búscame. Búscame el primer día de lluvia. Llámame o envíame un mensaje. Grita mi nombre y te escucharé. Ese día iré volando a donde estés"-me sonrió-. Nos queda una cuenta pendiente por saldar."

Trois Dalton