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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Mi pequeña gran mierda

Desde luego que tenía un problema con las comas. Y con las palabras rimbombantes. Y la trama no está muy allá. Pero a pesar de todo me marcó y en cierta forma me llevó hasta lo que soy ahora. Puede que algún día me vuelva a poner con él. O puede que lo deje ahí guardado para siempre. 

¿Y el colgante? Quién sabe.

lunes, 15 de octubre de 2012

Re: Re: Desvelado


“-Pero, ¿por qué deja alguien de querer a otro alguien?

-Querido, nuestras personalidades eran muy diferentes. Yo lo quería todo ya. Él necesitaba tiempo y espacio. Incluso cuando me di cuenta de ello me costó cambiarlo. Creo que de haber vivido los dos en la misma ciudad hubiera sido una preciosa relación de "ni contigo ni sin ti".

-¿Qué fue lo que más daño le hizo a vuestra relación?

-Todo el dolor que le causamos yo y los que vinieron antes de mí, toda su desconfianza y falta de autoestima… Mi puta bocaza. Sin embargo, y estoy segura de ello, nadie le ha tocado ni le tocará como le tocaba yo. Es muy hermoso; eso es algo que si no sabe debería empezar a aceptar. 

-Como tú deberías hacer también.”
Trois Dalton

Qué bonito sería empezar con una dicotomía. Probemos. Existen dos tipos de personas en el mundo, las que saben lo que quieren y las que no. Yo… bueno, yo me balanceo entre los dos grupos. Así que me parece que dicotomía poca.

No voy a mentir, esta entrada va dedicada a la persona que ha llenado mis pensamientos durante… ¿casi cuatro meses? Dos fueron jodidamente maravillosos y los otros dos han resultado ser un auténtico infierno. ¿Por qué? Sinceramente, no lo sé. Vaya, tengo un par de ideas, pero, sinceramente, no creo que sean motivo suficiente. Al menos para mí. Claro que cada persona es un mundo. En el caso que nos ocupa, dos mundos demasiado cuarteados como para poder formar algo estable. Qué feo eso de asumir que dos personas que encajan tan bien fallan en el mismo punto. 

Un servidor se considera lo suficientemente extraño como para resultar difícil así de primeras. Un problema esencial entre nosotros, me parece a mí, es la falta de una amistad previa, de un mínimo de conocimiento sobre la otra persona.  Sin embargo lo intentamos. ¡Oh, ya lo creo que lo intentamos! ¿Rollo? Nah, no creo que fuésemos sólo eso. Quién sabe lo que signifiqué (y lo que significo) yo para él. Bueno, ese es un tema del que no puedo hablar mucho. Falta de datos.

Dios sabe el entusiasmo que le puse. Dios sabe el miedo que tenía a que todo acabara como ha terminado. Desde luego, parte de la culpa es mía pero, como suele suceder en estos casos, la otra persona no puede rechazar la suya y tirártela a la cara como si nada. Reconozco mi egoísmo en el pasado, mi cáscara de protección, de “no quiero pillarme demasiado”, lo que me llevó por error a que renunciara a todo a la mínima ocasión. Reconozco el daño que eso hace, el miedo a que te lo vuelvan a hacer. Si me conociera.

Ains, el egocentrismo del ser humano. Qué oportunos Are y yo el otro día: Como yo te amo nadie te amará. ¿Por qué no puedo evitar pensar que encajamos demasiado bien? Aprender. Siempre lo he dicho: necesito a alguien de quien pueda aprender algo. En su caso, aprendí a querer de una forma que desconocía. Dice que “fue bonito”. Para mí fue un poco más que eso, la verdad.  

¿Os cuento la verdad? ¿Os cuento por qué tanta insistencia? Sencillamente, lo que no quiero es que acabe con un mal recuerdo. No quiero que acabe, en general, pero puestos a asumir la situación prefiero que se quede con el Juanfra que iba a pasar la tarde a su piso y acabó durmiendo con él hasta las dos del mediodía. El que se quedo embobado mirándolo después de su primera (¿o fue segunda?) vez juntos preguntándose qué demonios tenía ese chico. Ese es el Juanfra de verdad, creo yo, el que fantasea con fugas a Nueva Zelanda. El de diario, una mordaza para no ir vomitando arcoíris. Ahora temo que lo haya olvidado. No tengo miedo a que conozca a otro alguien, tengo miedo a que no recuerde quién fui yo.

Por eso digo que nos faltaba la base de amistad. Le faltaba saber cómo soy yo en realidad, al igual que a mí  me falta conocerle a él. Quién sabe si le he idealizado demasiado. Me pasa a veces. La verdad, su actitud este último mes me ha decepcionado un poco. Quiero decir, igual que Noelia tenía razón sobre lo de no presionar me da a mí que Mariana también. ¿Por qué esta actitud de prepotencia? ¿Por qué me acusa de falta de empatía cuando él no es que dé muchas muestras de tenerla? ¿Por qué cuando le dije de vernos y  me propuso que antes mejor  volver a hablar no dijo que no estaba preparado? Sí, recuerdo lo de “hasta que sepa que no sientes nada por mí…” Ains, entonces creo que no nos volveremos a ver. Sé que no quiere volver conmigo, pero sería capaz de soportar verlo con otros con tal de estar ahí para él. Me considero un buen amigo, aunque sé que de esos por fortuna a él no le faltan.

¿Qué ha sido lo que nos ha hecho llegar a esta situación? Sin paños calientes, digo yo que su autoestima, mi impulsividad, sus experiencias pasadas, mi propio comportamiento… La forma de ser de los dos en general fue lo que lo estropeó todo. Yo demasiado frenético y él, creo, frágil. O temeroso. A mí pueden herirme que puedo curarme si entiendo el porqué de la herida, pero no todo el mundo es igual. Si no la no-dicotomía del principio no tendría sentido. Tampoco supe ofrecerle todo lo que necesita, aunque eso ya lo sabía. Todo desencadenado por el hecho de estudiar fuera. Es curioso, porque a la otra única persona por la que he sentido algo parecido la conocí precisamente por estudiar aquí.

Hay una frase que me han repetido mucho desde que lo dejamos “no pienses más en él, te mereces a alguien mejor”. Digo yo que sus amigos le dirían lo mismo a él. Ahora, ¿es verdad? Bueno, las pruebas dicen que él me importa a mí, actualmente, bastante más de lo que yo le importo a él. O eso me parece.  ¿Significa eso que ambos nos merezcamos “algo mejor”? Ey, que hasta yo a veces me equivoco y puede que no seamos tan “el uno para el otro” como pienso.  

Supongo que cuando ciertas personas (cuatro nombres se me vienen ahora a la cabeza) lean esto querrán hablar conmigo. ¿Qué más queréis que os diga? This is all. Hay gente a la que le cuesta olvidar. A mí me cuesta horrores.  Pero como le dije a Marta y a mi Mujer a principios de septiembre, no haría nada de esto sino creyera que mereciera la pena. ¿Qué me estoy arrastrando? Sí, tal vez. Pero hay gente con una cáscara muy dura de autoconvencimiento. Gente que se cierra en sus ideas y a la que sólo se llega por machaconería. Y a mí a machacón no me gana nadie. 

Ante todo, no quiero que esto se interprete como otra “falta de espacio por mi parte”. Podría enviarle todo esto al mail y no lo hago. Simplemente es una… ¿declaración de pensamientos? No niego que me gustaría que lo leyera. Quizá se replantee cosas, deje de dar otras por sentado y, Dios lo quiera, me explique qué pasa por su cabeza, como antes hacía. Quizá ya no soy digno de ese honor. ¿Por qué no quiere ser mi amigo? ¿Por mí o por él? De delirios vive el hombre. Además, digo yo que si nada cambia algún día dejaré de pensar en él.

En fin… Si pudiera, todo esto sustituiría a ese último mensaje.

“Claro como el agua. No es que no sepa dar un margen de tiempo. Es que no quiero perder a una persona como tú. ¿Ya lo he hecho por ser tan impulsivo, tan pesado? Pues me jodo, ¿no?
Siempre te recordaré con cariño.
Capítulo cerrado, eso es lo que quieres. Pero no podrás evitar que me preocupe por la persona a la que más he querido en mi puta vida sin tener ni jodida idea de porqué. Puedo asegurarte que nunca me había sentido así por nadie. Dos meses y te quiero hasta morir. Pero no encajamos. No soy lo que buscas. Tristemente, eso pasa mucho. 
Por favor, sé feliz. Por favor, no dejes que te vuelva a molestar.”

martes, 10 de enero de 2012

Sargazos

Raro. Eso define todo. Todo lo que no tiene explicación, todo a lo que no se le quiere dar una. Extraño, complicado, “tú no lo entenderías”. Néctar que de tan dulce no prueban ni los dioses. Sinfonía exquisita. Bruma densa por la que no conviene navegar.

Y sientes. Tentación. Curiosidad. Cariño. Intento de. Comprensión.

Y recibes. Dudas. Pullas. Cariño. Intento de. Comprensión.

Y piensas. ¿No será todo humo esa niebla? Barroco innecesario. Volutas cinceladas en cartón. Sin piedra. Melaza amarga. Notas que aun ¡sí! chirrían y son música. Que de mayestático no os queda ni el plural.

Y te alejas. De “de dentro hacia afuera”. De edades y rangos. De futuros que no te cuentan. Donde no cuentas. De quimeras capturadas si se aprieta un programa y no un botón. De roces y peleas.

Y buscas. Libros que estrellar. Agua limpia para la lengua. Para las encías, dientes, paladar. Garganta. Oído y ojos. Nuevas músicas. Nuevas musas. Sirenas que no canten, ¡griten! con voz de guardacostas.

Y te dejan. ¡No! Vuelve. ¿Intento de? ¡Ja! Incomprensión.

Y lo logras.

Y sientes. Alivio. Y piensas. Por fin. Y te alejas.

Y empiezas. Sonrisa a cuestas. Lección aprendida.

¿Por qué escribes ahora? Porque extrañas la cama. Porque ¡te! quiero.

Y ese “te” es nadie y son todos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Por mi psicoanalizada

La verdad, yo no tenía mucha idea de actualizar todavía. No es porque no me hayan pasado cosas (he estado en París una semana, hace poco que he llegado a Madrid a estudiar...) sino porque no me sentía con muchas fuerzas para hacerlo. De igual modo, tampoco me he pasado por los blogs que antes solía visitar tan asiduamente (Bel, Lara, aunque no actualizara mucho, Marta a veces...).

Y es que todo se resume a mi pereza, mi desgana y, por qué no decirlo, mi "inicio de depresión". Alejarse de casa es duro, creedme, y no le sienta bien a nadie. Afortunadamente ya voy conociendo a gente, muy simpática la mayoría, y creo que centrarme en los estudios también me hará bien. (Todo esto lo contaré en el blog que he hecho para ello: Atarti, juego de palabras cutre entre At Arti, "en Arti", mi residencia y "Atarte". El problema es que aquí todavía carezco de alguien con quien compartir. En pocas palabras, me siento solo.

En fin, las cosas cambiarán (espero). Mientras tanto, seguiré echando de menos a mi familia y amigos :(.

Es poco, Rosa, lo sé. Pero por algo se empieza.

domingo, 20 de junio de 2010

Siento una presión en mi cabeza...

Hoy yo no soy yo... y puede que mañana tampoco. No sé cuándo volveré, pero si te interesa sólo tienes que preguntar.

La vida es difícil cuando se apodera de ti la confusión.

(...)
que hiere en su dolor,
que mata la pasión,
que hace al corrompido
ser insensible y dolido,
dispuesto a matar,
dispuesto a cobrar
el amor con rencor,
el afecto con despecho
y la vida con espinas.

Se nota poco que he recuperado la libreta donde solía escribir xD. Aún queda más guardado, pero toca hacer la maleta. Mañana parto hacia Caravaca :).

miércoles, 9 de junio de 2010

Curioso

Curioso mirarlo a la cara y ver que no sientes nada. Tiempo, amigo, ¡la gente gritaba tiempo y tú no te lo querías creer!

En momentos como este me pregunto qué hará toda aquella gente que sí que tuvo la oportunidad.

Acabo de entender a la costilla de Adán. Perdóname, cariño, perdóname por todas las veces que te lo he dicho y por todas las veces que te lo diré.

Pero es que, por mucho que le pique a Leti, María tiene razón: no llores, tú eres fuerte :)

Mientras tanto, continúa la cuenta atrás... menos de una semana para la gran S...

Y yo sin el librito de Inglés! xD

lunes, 30 de marzo de 2009

Paranoia de Mates v1.0 y v2.0

Último de los textos del otro blog que traigo a este...
No es que no me guste lo demás, es que son cosas que puse porque en ese momento tenía sentido ponerlas. Eran sentimientos, experiencias y deseos que sentiría traicionados si los pasara aquí.

v1.0

"Fue entonces, cuando oí tu voz detrás de mí, áspera, grave, cuando me dieron ganas de levantarme, mandar a todo el mundo al diablo y besarte como nunca antes nadie te había besado."

v2.0

"Esos labios... pequeños, oscuros, rectos, duros, enmarcados por una barba recién cortada que sube por unas oscuras patillas hasta esas pequeñas orejas perforadas. Ese pelo... corto, muy corto, como cerdas de un pincel color crema. eas cejas... oscuras, no muy pobladas, lo suficiente como para resaltar esos ojos... Dios, cómo adoro esos ojos de pestañas largas que parecen tocar el cielo. ¿Quién sabría decir su color? Azul, gris o blanco quizás. Depende de la luz o de su ánimo. Depende de a quién mire y de cómo le devuelven la mirada."

Poema en una libreta

En un rincón oscuro de mi alma,
entre juegos y libros olvidada,
yace mi aterrada esperanza:
probar tus labios,
coger tus manos,
sentir tu cuerpo,
nadar junto a ti en un mar infinito
de olas de espuma blanca,
marfil,
soñar que sueñas conmigo,
sentir que sientes que te quiero,
olvidar pasado y futuro.
Vivir el presente,
cruzar juntos el mundo,
saber que todo es posible
si me besas y te beso
si me besas y me muero.

Quiero...

Este es un poema que escribí pensando en cómo se sentiría la protagonista de mi libro...


Quiero…

Quiero quedarme ciega

Para no verte más enmis sueños…


Quiero…

Quiero volverme loca

Y olvidar nuestro amor…


Quiero…

Quiero que duermas conmigo

Y que te marches por la mañana…


Quiero…

Quiero que me abraces tan fuerte

Que pierda la respiración…


Quiero…

Quiero darte un beso en la mejilla

Y que me hagas sonreír…


Quiero…

Quiero pensar que no existieron

Esas noches en el balcón…


Quiero…

Quiero que estés a mi lado

Cuando pasé el vendaval…


Quiero…

Quiero volver a decir tu nombre

Sin que me duela…


Quiero…

Quiero hacer el amor contigo

Mientras la lluvia cae despacio…

Original

Lista de cosas por hacer en 2009

Aprovecho y marco en rojo lo que ya he hecho x):

*leer la pentalogía de los Otori*
*leer Amanecer en español xD*
*leer, leer y volver a leer*
*acabar mi novela (vamos por buen camino)*
*ir a London*
*ir a la tienda friky de Roma (L)*
*desenamorarme y volver a enamorarme*
*sacar media de 9,5 en 1º de Baxiller*
*ver algún capítulo más de Bleach*
*leer Nana y Full Moon wo Sagashite
*
*ir a algún concierto*
*ver en el cine HP 6*
*cualquier otra cosa que se me ocurra*
*ser feliz*

Secretos

Este poema esconde tres secretos, a ver si sois capaces de adivinarlos sin mirar las soluciones (están el blog antinguo =P):

Sol de medianoche,
embelleces la oscuridad
que hace que me muera
una noche de cristal,
escuchando tu risa
sin besarte más,
oliendo tu pelo
y besarte sin cesar.

Ungido en óleo,
necesitado de amor,
gritando que te amo,
incitando al dolor,
liberando mi alma
infestada de pasión,
podrida de sentimientos
o resentida, qué sé yo.

Limpiar tus lágrimas,
lentamente acariciarte,
asomarme a tus ojos
sintiéndote esta tarde,
pasando contigo los días,
estrechamente abrazarte,
rozando tu mano
o, simplemente, hablarte.

no puedo hacer nada por evitarlo.

sábado, 28 de marzo de 2009

Capítulo XIX: El origen

Lucía Montoya Totana había nacido en realidad con el nombrede Belén Portacelli Vázquez. Era hija biológica de Piero y Paula, la hermana deClara y Letizia. Era una niña guapa, lista y graciosa. Un auténtico amor.

Así que para entender los motivos que desencadenaron laadopción de Lucía debemos remontarnos atrás en el tiempo, años antes de sunacimiento. Debemos regresar a Septrión.

Paula era la mayor de las tres hermanas. Su madre, Rebeca,la había tenido con sólo dieciséis años. Cuando nació, sus abuelos echaron aRebeca de casa. Ella se fue a vivir con su recién estrenado esposo a unapequeña cabaña en los albores del bosque. Décadas más tarde el bebé que gateabapor aquellos listones de madera vendería el terreno para que construyeran unhotel.

Rebeca y su marido fueron felices allí con su hija. Alcontrario de lo que la gente del pueblo pensaba, él no la abandonó cuando tuvoal bebé. Es más, cuando nació su segunda hija, Clara, tres años más tarde,tampoco lo hizo.

Con la tercera no hubo tanta suerte.

Letizia nació una noche tormentosa. Su padre, pescador dealtura, llevaba varias semanas en alta mar. Su regreso se esperaba para el díasiguiente, por lo que cuando Rebeca sintió esas contracciones tan conocidas seasustó de sobremanera. ¿No se podía haber esperado un poco la criatura? Prontose dio cuenta de que no, así que, con Clara en brazos y con una Paula de cincoaños cogida de la mano, salió de su casa dispuesta a llegar hasta la de lacomadrona del pueblo. Pero sus fuerzas le fallaron a mitad de camino y tuvo quepedir alojamiento en la primera casa que encontró. Los dueños, un matrimoniocon una hija, reaccionaron rápidamente; mientras él iba a buscar a la partera,ella se encargó de poner cómoda a Rebeca. Encargó el cuidado de Clara y Paula a su hija desiete años, Laura.

Al cabo de una hora Letizia dormía plácidamente sobre el pecho de su madre.

Fue a la mañana siguiente cuando todo el pueblo se enteró deque el barco donde viajaba su marido había naufragado.

Rebeca se había quedado sola con tres hijas a su cargo, una de ellas recién nacida. No tenía idea de cómo iba a lograr salir adelante.Afortunadamente, el matrimonio que la que la había acogido la noche delnacimiento de Letizia se apiadó de ella. Susana iba todos los días a visitarla,y casi siempre llevaba con ella a Laura para que jugara con las pequeñas.

Aún así, cuidar sola a tres hijas es un esfuerzo agotador, yla salud de Rebeca se resintió. Al cabo de diez años empezó a tener problemaslumbares y cervicales, y cuando cumplió cuarenta parecía tener sesenta. Sus hijas, yamayores, se encargaban de cuidarla ahora. Las dos pequeñas asistían a launiversidad en Meiga, mientras que Paula había conseguido un puesto comosecretaria en los astilleros del pueblo.

Allí conoció a unjoven empresario italiano, Piero Portacelli. El amor surgió entre ellos comopor casualidad. Piero le propuso hacer un viaje de un año a Roma, su ciudadnatal, para conseguir de su padre el capital necesario para fundar una nuevaempresa en Septrión.

Ella aceptó sin dudarlo.

Lógicamente, esta decisión no gustó para nada a sushermanas, ya que se veían obligadas a aparcar sus estudios para así podercuidar de su madre. Clara estaba a punto de acabar su carrera de FilologíaInglesa, un idioma en auge según ella, y no estaba dispuesta a dejarlo sólo porun capricho pasajero de su hermana mayor.

Paula alegó que era ella la que siempre había cuidado de sumadre mientras ellas dos vivían su vida, pasándose únicamente cada dos semanaspor el pueblo para preguntar “¿Qué tal?” Ya era hora de que le tocara a ellatambién.

La discusión fue cada vez a peor. Salieron a la luz viejasrencillas, peleas de niñas pequeñas. Se dijeron de todo. Al final, cuando Paulaabandonó la pequeña casa de Letizia en la ciudad, la joven había olvidado quetuviera dos hermanas.

Partió hacia Italia tres días más tarde.

Así que Letizia y Clara se vieron obligadas a dejar launiversidad y volver al lugar que las vio nacer. Ambas encontraron trabajo enel pueblo, por lo que su sustento quedó garantizado.

Los meses pasaron y las dos hermanas se acostumbraron a susnuevas vidas. Antes sólo pasaban los fines de semana en el pueblo y para ellaseso significaba perderse todo lo que la ciudad ofrecía durante esas preciosascuarenta y ocho horas, algo que para ellas estaba vedado el resto de la semana.Ahora que pasaban allí los siete días comenzaron a cogerle el gustillo.

El verano llegó y con él los turistas. Clara consiguió untrabajo temporal como camarera gracias a su dominio del inglés. Entonces todovolvió a empezar. Entonces conoció a Raúl Olmos.

Raúl no era ni tan atractivo ni tan rico como Piero, perotenía algo que la atrajo desde el primer momento.

Cuando Clara le dijo a su hermana que tenía intención decasarse ésta no pudo ni empezar a pretender creérselo. Era algo totalmenteabsurdo. Le dijo que sólo lo conocía de un mes, que no se precipitara. PeroClara había estado ya mucho tiempo encerrada; necesitaba abrir sus alas.

A la mañana siguiente Letizia se encontró una nota en la mesade la cocina y un armario vacío. Esperó todo lo que pudo para contárselo a su madre,deseando que una lucecita se encendiera en la cabeza de su hermana. Pero llegóun momento en el que era más que evidente que eso no sucedería.

En aquel momento creyó que se le rompía el corazón. Fue ungolpe del que Rebeca nunca se recuperó. Sus dos hijas mayores la habíanabandonado en menos de diez meses. Murió al mes de la fuga de Clara.

A su entierro sólo asistieron seis mujeres, por expresodeseo de Letizia: ella misma, Susana y sus hijas Laura y la joven Sofía y,desde Meiga, la hermana pequeña de Rebeca, Nicolasa, quien hacía pocos añoshabía retomado el contacto con ella. Nicolasa iba acompañada por una niña de largacabellera azabache, su hija Bárbara. La chica siempre recordaría ese día, puesfue el primero en el que tomó conciencia de sus verdaderas raíces.

Paula volvió al cabo de dos meses, tal y como habíaprometido. Lo que no había prometido es que también traería un retoño de carasonrosada llamado Víctor Manuel.

Lo primero que hizo Paula tras bajar del mercedes fue ir asu antiguo hogar, con ánimo reconciliador. Había cambiado mucho durante suviaje y se había dado cuenta del gran error que había cometido, aunque no porello estaba arrepentida.

Pero cuando llegó se encontró una casa fantasma, con lasventanas cerradas, el jardín descuidado y la puerta atrancada. No tuvo quehacer muchas averiguaciones para descubrir lo que había pasado. Lloróamargamente durante muchas horas y, cuando por fin se recuperó, fue con Piero aver la tumba de su madre.

Aquella misma noche unos golpes despertaron a Letizia en sucasa en Meiga. Al abrir la puerta se encontró frente a frente con su hermanamayor, largamente perdida. Ambas se miraron. Sin decir una sola palabra se lo dijerontodo.

Letizia invitó a Paula a tomar un café y juntas hablaron delo que había sido de su vida.

Durante los años que siguieron a su fuga no supieron nada deClara. No había dejado un teléfono, una dirección… nada. La única que teníaalguna pista para encontrarla era Paula. Había recibido una carta hacía yavarios años en la que su hermana le decía lo feliz que era. El remite era de unpiso en la capital. Nunca le contó nada Letizia.

Tres años después de su vuelta, Paula y su marido se mudaronjunto con el pequeño a Manuel a una gran casa que Piero había mandadoconstruir. El negocio iba viento en popa y pronto empezaron a ganar dinero a espuertas.A Letizia tampoco le fue mal en el aspecto económico, pues se hizo con unacómoda posición en el segundo mejor bufete de abogados de Meiga.

La amistad entre la familia Vázquez y la Bermejo, la deSusana, no se rompió, incluso cuando lamatriarca del clan murió en un trágico accidente de tráfico. Al contrario, elaprecio y la mutua confianza brotó entre Sofía y Paula con una fuerza pococomún. Laura, por otro lado, se distanció un poco y junto con su marido y suhija Ángela se mudó a un pueblo cercano.

La boda de Sofía con un apuesto sargento del ejército de tierrafue todo un evento en Septrión. Tan solo dos meses después de la boda quedóencinta de un varón a quien bautizaron con el nombre Miguel. Marta nació dosaños más tarde.

Pero si hubo un acontecimiento importante en la historia delas dos familias fue, sin lugar a dudas, el embarazo simultáneo de Sofía yPaula, quince años después de la muerte de Rebeca. La primera tuvo una niñarolliza a la que llamó Belén; la segunda tuvo otro varón que, esta vez sí,recibió el nombre de su padre, Luis.

Desde el primer momento quedó claro que ellos dos serían losque unirían definitivamente a las dos familias, o al menos eso es lo queplaneaban las dos mujeres cuando veían a sus hijos jugando juntos en laalfombra. Lástima que su felicidad se viera truncada aquel desgraciado día de abril.

El noveno cumpleaños de Belén había sido hacía apenas unasemana. Sofía y sus hijos no habían podido asistir porque su marido acababa dellegar a Vilarbo después de pasar un mes haciendo maniobras en el extranjero.Luis no podía abandonar la ciudad hasta la semana siguiente, por lo que sufamilia fue a hacerle una visita, perdiéndose así la fiesta de Belén.

Pero teniendo en cuenta la gran amistad existente entre lasdos familias, era lógico pensar que le harían un regalo a la pequeña. Conastucia, Sofía consiguió que aquel desdichado quince de abril Luis se decidieraa entregárselo en mano. El regalo consistía en un bonito colgante de plata conla apariencia de luna cabeza de ave fénix invertida. Era algo grande para ellaahora, pero Sofía estaba segura de que cuando creciera le quedaría perfecto.

Así que Luis salió de su casa paraguas en mano y enfiló elcamino que llevaba hasta la gran mansión. Allí el hermano de Belén le informóde mala gana de que se había marchado con su madre al parque. Luis le dio lasgracias y se marchó. Sabía que el parque al que se refería Manuel estaba cercadel hotel que acababan de construir. Al llegar allí buscó a Belén, pero no laencontró por ningún lado. Preguntó a sus amigas y ellas le dijeron que la niñase había metido en el bosque porque decía haber escuchado “unos ruidos”. Sinpensárselo dos veces Luis se internó en la espesura.

El resto de la historia ya nos es conocida.

Ingresaron a Belén en el hospital de Meiga. Los médicos decían que sería muy difícil que se recuperara. Necesitaba una operación demasiado costosa yla familia carecía de fondos, pues casi todo su dinero había ido a parar a laconstrucción de la gran mansión. Su familia pensó entonces en vender la casa, pero sabían que no encontrarían un comprador a tiempo. Los escasos miles de pesetas que pudieron donar sus vecinos tampoco aportaron mucho.

Entonces, como por arte de magia, Bárbara Totana hizo actode presencia. Su oferta (totalmente íntima, por supuesto) fue bastante más que escandalosa:ofrecía hacerse cargo de los costes de la operación a cambio de la operación acambio de la adopción de la pequeña. A Piero y a Paula eso les parecía absurdo,y cuando preguntaron a cerca de los motivos Bárbara no tuvo ningún problema enrevelarlos.

Contó que acababa de casarse con Fernando Montoya,constructor y heredero de una inmensa fortuna pero que, desgraciadamente,también acaba de enterarse de que era estéril. Temía que él lo abandonara sidescubría que no podía darle descendencia, por lo que necesitaba conseguir un niño. Tenía que estar segura de que lospadres del niño no reclamaran su paternidad cuando éste heredara, así quedescartó casi cualquier tipo de adopción regular. La noticia del accidente deLucía fue como un regalo caído del cielo.

Tras mucho meditarlo, y a sabiendas de que no tenían otraopción si querían salvar la vida de Belén, Piero y su mujer aceptaron lapropuesta. Firmaron un documento en el que otorgaban la patria potestad aBárbara y a su marido, comprometiéndose a no revelar nunca a Belén, ahoraLucía, su verdadera identidad.

Para el resto del mundo, Belén había muerto.

Aquella misma noche Paula escribió una carta a Claraexplicándole todo. Le pidió que hiciera todo lo posible para cuidar de Belén,pues sabía que los Montoya tenían pensado trasladarse a la capital, Vilarbo.Incluyó en el sobre, además, el colgante que habían encontrado cerca de Lucía,instándola a que se lo diera cuando creyera que la niña estaba preparada parasaberlo todo.

Esa carta nunca recibió contestación, pero Paula estuvosegura de que su hermana la había recibido y de que haría todo lo posible paraque Belén fuera feliz.

Poemillas...

Sólo fue una vez:
un suspiro,
una lágrima,
un adiós.
Una mirada,
una risa,
un beso,
un te quiero
y mi corazón.

***

Dedos frágiles de hielo y cristal
recogen esa rosa
sobre nuestro altar, sola.
Mano roja de sangre y pesar,
como siempre... tan tonta.